Investigado en Juicio por delito leve (Lo obvio no lo es tanto, 8ª entrega)

Es jueves y Juan recibe una citación como investigado para acudir a un Juicio por delito leve el lunes. Su primera impresión es “qué poco tiempo tengo”, pero es lo habitual en este tipo de procedimientos. Su citación indica que no es obligatorio acudir con Abogado, pero no sabe lo que se encontrará en el Juicio, si habrá testigos, qué y quién le preguntará y, en general, muchas dudas más de las cuales no tiene respuesta.

¿Qué le puede suceder? ¿Qué se encontrará Juan en el Juicio? ¿Cómo funciona y quién estará? ¿Debe acudir a un Abogado?

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Una de las principales novedades de la reforma del Código Penal del año 2015 fue la eliminación de las faltas. Desde entonces, las antiguas faltas han pasado a ser hechos susceptibles de sanción administrativa o bien delitos leves, como en el caso de Juan. Como los delitos leves no son tan graves como el resto de delitos, no conllevan pena de prisión, pero existen otras penas tales como multas, privación de conducir vehículos, inhabilitaciones de oficios, localización, alejamiento, trabajos en beneficio de la comunidad, etcétera. Son ejemplos de delitos leves las amenazas y coacciones leves, las lesiones leves, determinados hurtos, estafas, apropiaciones indebidas y defraudaciones de agua/luz/gas/telecomunicaciones y el uso de moneda falsa,entre otros. 

Del mismo modo, hay que tener en cuenta que una condena por delito leve genera antecedentes penales, cosa que no sucedía con las condenas por faltas. Si quieres saber más sobre los antecedentes penales puedes clicar aquí y ver nuestra entrada al respecto. 

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Un juicio leve se inicia tras la denuncia o querella del perjudicado o víctima, o bien tras un atestado policial. El tiempo entre la citación y el Juicio es tan breve como decíamos en la introducción de este post porque en este procedimiento no hay instrucción, sino que directamente se realiza el Juicio.

El Juzgado se encarga de enviar una citación a Juicio, en calidad de investigado al denunciado / querellado (Juan), así como una citación al denunciante / querellante y al Ministerio Fiscal. También, si hay testigos, se cita a éstos.

En el Juicio estará el Juez, el Ministerio Fiscal, la parte denunciante / querellante (con su Abogado) y Juan (con su Abogado). En la sesión se propondrán las pruebas, tanto documentales, como testificales y habrá un momento final para las conclusiones jurídicas de cada parte. Hemos indicado “con su Abogado” entre paréntesis ya que no en todos los Juicios por delitos leves es obligatoria la intervención de Abogado, pero aun así es altamente recomendado acudir asistido de éste ya que Juan por varias razones podría encontrarse inmerso en un procedimiento en el que no sabría cómo actuar:

– La otra parte puede llegar el día del Juicio con Abogado, sin aviso previo. Evidentemente, ello es un prejuicio para la parte que va sin asistencia letrada.

– En su interrogatorio como investigado, Juan no tendría una línea de contestación adecuada, pudiendo ello hacer que por los nervios se contradijese. Más allá de tener la razón, es importante hacerla valer adecuadamente.

– Si en su interrogatorio alguna de las partes formulase preguntas incompletas o impertinentes, no tendría a un Abogado que protestase.

– Probablemente no sabría proponer en el momento adecuado sus pruebas: tales como documental o testigos. En un Juicio, si se te pasa el momento procesal oportuno, ya no es posible volver atrás

– En los interrogatorios de los testigos, sería difícil que una persona que no se dedica al mundo del derecho pudiese establecer una línea interrogatoria adecuada; más aún, si la otra parte sí va asistida de abogado.

Por todo lo anterior, ante una citación para Juicio de delito leve, es recomendable la asistencia de Letrado tanto para el denunciante / querellante, como para el denunciado a fin de garantizar una óptima acusación o defensa. 

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Si tienes alguna duda o consulta, puedes ponerte en contacto con RIU & SIMANS Abogados en el teléfono 93.517.45.43 a enviando un correo electrónico a info@riusimans.com. Estamos en Sant Andreu, Barcelona. 

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Pelea en partido de fútbol

Juan juega en una liga de fútbol con sus amigos de toda la vida. A veces, el ambiente se complica con los equipos contrarios y se producen situaciones muy tensas. Realmente nunca le había pasado nada pero en el último partido, un jugador del equipo contrario le dio un puñetazo y le rompió un diente.

Juan denuncia al jugador contrario. ¿Las lesiones que tiene Juan son el resultado de un delito?

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El delito de lesiones está regulado en el artículo 147.1 del Código Penal, que establece que “el que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado, como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de tres meses a tres años o multa de seis a doce meses, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico”.

De la lectura del artículo anterior, podemos ver que el caso de Juan, claramente, se trata de un delito de lesiones ya que se cumplen las siguientes premisas del artículo:

  • Una persona causa una lesión a Juan
  • Dicha lesión menoscaba la integridad corporal de Juan
  • La lesión de Juan requiere no tan sólo una primera asistencia médica, sino, además, un tratamiento médico o quirúrgico: le han roto un diente y necesitará tratamiento.

El jugador de fútbol que le agredió podría ser castigado con una pena de prisión de tres meses a tres años, o bien con una multa de seis a doce meses (según se cumplan unos u otros requisitos que también se establecen en el Código Penal). Evidentemente, si el jugador es condenado, la condena también implicará la carga de antecedentes penales.

 

La situación cambiaría por completo si las lesiones de Juan no hubiesen requerido tratamiento médico o quirúrgico. Si sus lesiones hubiesen consistido, por ejemplo, en hematomas, no se cumpliría la premisa del artículo citado que decía “lesión que requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico”.

Pero, entonces, si las lesiones de Juan tan sólo consistiesen en hematomas y arañazos ¿ante qué estaríamos? ¿se trataría de una falta de lesiones?

La respuesta es no. Desde el pasado 1 de julio (2015) las faltas ya no existen: se suprimieron con la última reforma del Código Penal.

En la actualidad, las antiguas faltas de lesiones se denominan “delitos leves de lesiones”; los “delitos leves” son una nueva modalidad de delitos pero menos graves.

Es decir, desde la reforma, todas las acciones que provoquen lesiones son delito: con la diferencia de que según si existe tratamiento médico o quirúrgico o no, se tratará, respectivamente, de un delito de lesiones o de un delito leve de lesiones.

El delito leve de lesiones se regula en el artículo 147.2 del Código Penal y la pena es de multa de uno a tres meses. A esta pena hay que añadirle también los antecedentes penales; diferencia fundamental con las derogadas faltas de lesiones: las faltas no conllevaban antecedentes penales pero los “delitos leves” sí. Por tanto, la conducta de las anteriores faltas de lesiones se ha agravado considerablemente, sobretodo, por la existencia de los antecedentes.

Hay que tener en cuenta que, en principio, en los procedimientos de delitos leves se puede comparecer a Juicio sin letrado pero ¿quién va a arriesgarse a ir a un Juicio sin abogado si una de las cosas que están en juego son sus antecedentes penales?

En la entrada del próximo martes hablaremos sobre los antecedentes y lo que su existencia implica.

Si tienes alguna duda, puedes contactar con RIUSIMANS Abogados. Barcelona.