Modificar medidas definitivas de una custodia

Juan se divorció en el año 2013. Fruto de la relación con su ex mujer nació Marcos y, por tanto, cuando se divorciaron se reguló también la custodia de su hijo común. En aquel año, Juan tenía una jornada laboral a tiempo completo cuyos horarios eran muy complicados dado que tenía que pasar la mayor parte del día fuera de casa.
Cuando Juan y su ex mujer se divorciaron, lo hicieron a través de un procedimiento de mutuo acuerdo. De común pacto, ambos decidieron que lo mejor era que ella tuviese una custodia en régimen exclusivo y él tuviese un régimen de visitas consistente – a grandes rasgos – en un fin de semana cada quince días, y un día semanal con nocturnidad.
Este año la situación de Juan ha cambiado: en su empresa han decidido cambiar el horario de los trabajadores y Juan, en vez de plegar a las 20:00 h, terminará de trabajar a las 16:30 h.
Juan se pregunta:
¿Se pueden modificar las medidas definitivas de la custodia, fijadas en la Sentencia de divorcio? ¿Podría ahora pedir una custodia compartida?
En caso afirmativo, ¿cómo?
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¿Se pueden modificar las medidas definitivas de la custodia, fijadas en la Sentencia de divorcio?
La respuesta a la pregunta anterior es afirmativa. No obstante, hay que tener en cuenta que para que se puedan modificar unas medidas de carácter definitivo, deben cumplirse unos requisitos. Algunos de ellos son los siguientes:
  • Que haya existido una modificación de las circunstancias establecidas en el Convenio Regulador y Plan de Parentalidad, o en la Sentencia, y que dicha modificación o modificaciones debe/n ser esenciales y sustanciales.
En el caso de Juan es evidente que ha habido una modificación: antes plegaba a las 20:00 h y ahora a las 16:30 h.
¿Y esta modificación es esencial y sustancial? Entendemos que sí porque si en 2013 hubiese tenido este horario es posible que hubiesen acordado una custodia compartida.
  • Que la variación actual de la situación tenga carácter permanente y no eventual.
Por ejemplo, que el nuevo horario de Juan no sea sólo para los próximos 3 meses, sino que tenga un carácter “habitual”.
  • Que el cambio de circunstancias sea imprevisto.
Por ejemplo, si cuando Juan y su ex mujer firmaron el primer convenio, Juan hubiera tenido en su poder una carta que dijese que en X años tendría otro horario más flexible y compatible con la custodia compartida, hubiese sido aquél el momento en que deberían haber previsto una posible modificación cuando ello sucediese. Por el contrario, si el cambio de horario de Juan ha sido algo nuevo y repentino, el cambio de circunstancias habrá sido inesperado.
  • Que la modificación de las circunstancias no haya sido provocada voluntariamente por el solicitante para obtener una modificación de las medidas definitivas en su propio beneficio.
Por ejemplo, Juan deja voluntariamente su trabajo para así no percibir ingresos y poder solicitar una modificación de medidas en relación con la custodia y con la pensión de alimentos que estaba obligado a abonar. Sería muy probable que en este caso el Juez no aceptase modificar el régimen y/o la pensión.
¿Cómo se pueden modificar las medidas definitivas?
Cuando Juan se divorció de su mujer, tuvieron dos opciones para tramitar el divorcio y la custodia de sus hijos: un procedimiento de mutuo acuerdo o un procedimiento contencioso. Para el caso de modificar las medidas definitivas resueltas en el primer procedimiento, las opciones vuelven a ser las mismas: mutuo acuerdo o contencioso.
Para el caso de iniciar un procedimiento de mutuo acuerdo de modificación de medidas definitivas, Juan y su ex mujer deberán ponerse de acuerdo y realizar un convenio regulador de común acuerdo. Para ello, bastaría con la intervención de un único Abogado y Procurador para ambos progenitores y el pacto, en principio, se ratificará judicialmente sin problema.
Si, por lo contrario, no fuese posible un acuerdo entre las partes y Juan desease solicitar una modificación de medidas, no tendrá más remedio que iniciar un procedimiento contencioso: a grandes rasgos, el procedimiento consiste en la elaboración de una demanda de carácter contencioso y, a continuación, la ex mujer de Juan tendrá un plazo para contestar a la demanda. Será en Juicio donde se debatirá la conveniencia o no del cambio de las medidas.
Si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con RIU & SIMANS Abogados en el teléfono 93.517.45.43 o enviando un correo electrónico a info@riusimans.com. Estamos en Sant Andreu, Barcelona. 
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Mi inquilino no me paga

Juan vive de alquiler pero también es propietario de un piso que heredó de sus padres: como ya tenía adaptada su vivienda, decidió alquilar el inmueble heredado.

El inquilino al que tiene alquilado el piso siempre le paga tarde. Ahora, además, lleva tres meses sin pagarle y a Juan se le empieza a complicar su economía: tiene que hacer frente a su alquiler y , a su vez, continuar pagando la parte de hipoteca que le falta por abonar del piso de sus padres, sin la ayuda que el alquiler de éste le proporcionaba. 

¿Puede Juan desahuciar a sus inquilinos?

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La respuesta es afirmativa.

Un desahucio por falta de pago se puede iniciar cuando el inquilino no paga una o más rentas al propietario (en este caso, a Juan). Cuando el inquilino ni paga, ni abandona el inmueble, está incumpliendo el contrato de alquiler.

En ese momento, Juan, mediante un abogado, podría iniciar un procedimiento de desahucio por falta de pago y reclamación de las cantidades adeudadas. No obstante, desde RIUSIMANS aconsejaríamos a Juan que, previamente, enviase al inquilino un Burofax de requerimiento de pago. ¿Por qué? porque si Juan no requiere extrajudicialmente al inquilino para que pague, éste, una vez iniciado el procedimiento judicial, podrá “enervar1” la acción, es decir, tendrá la oportunidad de pagar en ese momento y paralizar el desahucio: ello provocaría que Juan tuviese que continuar soportando al mismo inquilino que no le pagaba (y que cuando lo hacía era siempre tarde) y que le había obligado a iniciar un procedimiento judicial, soportando los gastos que ello ocasiona. Además, si la situación se repitiese y, tras enervar, el inquilino volviese a no pagarle alguna renta, Juan se vería obligado a volver a iniciar el procedimiento judicial, de modo que la situación se prolongaría más en el tiempo. 

Una vez enviado el Burofax de reclamación de las rentas no abonadas, si el inquilino no paga a Juan, éste deberá iniciar el procedimiento judicial. Se inicia mediante la interposición de una demanda: en el mismo procedimiento se solicitará tanto el desahucio, como la reclamación económica de las deudas.

A continuación, el Juzgado admitirá a trámite la demanda y el Secretario Judicial requerirá al inquilino para que en un plazo máximo de 10 días realice una de las siguientes acciones:

  • Desaloje el inmueble y pague a Juan
  • Enerve, es decir,  pague y, por así decirlo, se archive el procedimiento judicial (esta opción no se le dará si hemos enviado el Burofax del que hablábamos antes)
  • Comparezca a una vista y alegue lo que considere oportuno. Sus alegaciones sólo podrán tratar sobre el pago en sí (si sí que pagó, si la cuantía que debe no es la que se reclama, etcétera)

Si el demandado (el inquilino) no realizase ninguna de las tres anteriores acciones se declarará el desahucio y se fijará día y hora para el lanzamiento2 (el plazo podrá ser inferior a un mes desde el día de la vista). 

Finalmente, una recomendación importante para Juan – o para cualquier casero en su misma situación – es que nunca se debe cambiar la cerradura de la vivienda, ni cortar los suministros ya que si lleva a cabo este tipo de acciones, podría verse involucrado en un asunto peor como es una denuncia por presunto delito de coacciones.

Si te encuentras en una situación similar o tienes alguna duda, puedes contactar con RIUSIMANS Abogados. Barcelona.


La acción de enervar tan sólo se tiene una vez.

2 El lanzamiento es el trámite para el desalojo de un inmueble.

Diferencias entre denuncia, demanda y querella (Lo obvio no lo es tanto, 4ª entrega)

Todos hemos escuchado las expresiones “denunciar” y “demandar” con un uso indistinto pero ¿significan lo mismo? ¿son verbos que definen una idéntica acción?

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La respuesta es no.

Coloquialmente, se utilizan los verbos “denunciar” y “demandar” de un modo indistinto para referirse a la acción de “llevar a alguien ante los Tribunales” pero ambos términos no son sinónimos.

La diferencia fundamental se basa en la materia de la que se trate: en general, la demanda es la forma mediante la que se inician los procedimientos civiles, contenciosos-administrativos, sociales y mercantiles. Por el contrario, en esencia, la denuncia es la forma mediante la que se inicia un procedimiento penal (hechos delictivos).

¿Y qué sucede con “querellarse”?

Habitualmente, se suele pensar que el término “querella” está relacionado con delitos de injurias y calumnias. No obstante, su contenido es mucho más amplio y no se acota a los delitos indicados.

Tanto la denuncia como la querella inician los procedimientos del ordenamiento penal pero fundamentalmente hay tres diferencias entre ambas:

  • En la querella, el querellante ejercita la acción penal y, en la denuncia, el denunciante no siempre la ejercita. Ahora bien, ¿qué significa esto? Veámoslo con unos ejemplos:

Si Juan se querella contra Pedro, Juan será parte en el procedimiento, es decir, su abogado irá a las declaraciones, tendrá acceso a toda la documentación, podrá proponer pruebas y participar en ellas, acusar a Pedro y asistir contra él en un Juicio.

Por lo contrario, si Juan denuncia a Pedro, Juan no será parte en el procedimiento (a no ser que expresamente indique lo contrario): lo más habitual es que mediante dicha denuncia Juan ponga en conocimiento de la Policía o del Juzgado unos hechos (presuntamente delictivos) y ya no participe más en el procedimiento.

  • La querella es válida tanto para delitos públicos como para delitos privados1. Por el contrario, la denuncia sólo es apta para delitos públicos.

Los delitos privados son los que sólo pueden perseguirse (iniciarse) por parte del perjudicado por los hechos. Por ejemplo, los delitos de injurias y calumnias que hemos mencionado antes son delitos privados y, por tanto, tan sólo pueden iniciarse por parte del calumniado o injuriado mediante querella (y no denuncia).

Por su parte, los delitos públicos son los que pueden perseguirse por el propio perjudicado, por cualquier otro ciudadano, por el ministerio fiscal, o bien, de oficio. Como hemos dicho, este tipo de delitos pueden iniciarse mediante denuncia o mediante querella.

  • La querella siempre debe presentarse por escrito y tiene que redactarse con una forma determinada que está estipulada por la Ley. Además, en principio, debe dirigirse contra una/s persona/s concreta/s. Contrariamente, la denuncia no tiene un carácter tan formalista e incluso puede ser verbal.

En resumen:

Cuando se trate de reclamaciones económicas, divorcios, despidos, o cualquier otro asunto de índole no delictiva el término adecuado será “demandar”. Por ejemplo:

  • Juan va a demandar a Pedro porque éste le debe los 5.000 Euros que le prestó
  • Juan va a demandar a Pedro porque tienen un conflicto con los lindes de unos viñedos

Por su parte, cuando se trate de asuntos delictivos el término adecuado será “denuncia” o “querella”. Por ejemplo:

  • Juan va a denunciar / querellarse contra Pedro porque éste le ha amenazado
  • Juan va a denunciar / querellarse contra Pedro porque éste le ha robado el coche

 

Si tienes alguna duda, puedes contactar con RIUSIMANS Abogados. Barcelona.


1 Existen también los delitos semipúblicos.

 

Creo que me quiero separar / divorciar

Juan tiene una crisis matrimonial; el matrimonio lleva varios años casados, tienen dos hijos menores de edad en común y un patrimonio consistente en un piso y un coche.  

Le asusta la idea de lo desconocido: si será un trámite muy largo, cómo se organizarán con los niños, qué sucederá con el domicilio conyugal, … y muchas otras preguntas. Tiene varios amigos que han pasado por una situación similar pero le han explicado versiones distintas: unos están separados y otros divorciados.

Lo primero que necesita Juan es tener unas nociones básicas de las opciones existentes. ¿Qué diferencias hay entre separación y divorcio? ¿Hay distintos procedimientos?

foto separación divorcio

Ante una ruptura matrimonial hay dos opciones básicas: la separación y el divorcio1.

La diferencia fundamental entre ambas figuras jurídicas es la disolución del vínculo matrimonial. En el caso de la separación, aunque ello suponga la ruptura de la convivencia conyugal, el vínculo matrimonial permanecerá en vigor hasta que no suceda una de las causas que lo disuelven: el divorcio, la muerte o la declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges. Por tanto, si Juan opta por la separación, aunque los efectos del matrimonio quedarán suspendidos, el vínculo matrimonial permanecerá. Por el contrario, el divorcio disuelve totalmente el vínculo del matrimonio.

En el caso de Juan, si él prevé una posible reconciliación con su cónyuge, sería recomendable la separación; por el contrario, si Juan considera su decisión definitiva tendría que optar por el divorcio ya que si en un primer momento opta por la separación y más adelante desea divorciarse, tendrá que volver a iniciar otro procedimiento igual o similar.

Independientemente de que Juan se decida por el divorcio o la separación, caben dos opciones: el procedimiento de mutuo acuerdo o el contencioso.

  • Separación o divorcio de mutuo acuerdo

Este procedimiento es más rápido y económico. Rápido porque Juan y su cónyuge se pondrán de acuerdo en cuestiones que de lo contrario se discutirían en sede judicial y económico porque tan sólo necesitarán un Abogado para ambos. Además, emocionalmente, es un procedimiento preferible ya que, sobre todo en el caso de tener niños, un contencioso es siempre más duro.

El procedimiento se inicia con la presentación de una demanda por parte de los dos cónyuges conjuntamente o por parte de uno de ellos con el consentimiento del otro.

La demanda tiene que estar acompañada por una propuesta de convenio regulador, donde se regularán todos los aspectos personales o patrimoniales de los cónyuges (cuestiones sobre los hijos, posible pensión compensatoria, el uso de la vivienda familiar, la liquidación del régimen económico matrimonial, etcétera). En Cataluña, si los cónyuges tienen hijos comunes que están bajo su potestad – como es el caso de Juan – el convenio regulador debe contener un plan de parentalidad. Resumidamente, un plan de parentalidad es un documento donde los progenitores que van a separarse / divorciarse concretan todos los aspectos necesarios para la guarda, el cuidado y la educación de sus hijos.

  • Separación o divorcio contencioso

El procedimiento se inicia con la presentación de una demanda por parte de uno de los cónyuges frente al otro. Ésta deberá contener la solicitud de separación o divorcio, la regulación sobre la guarda y custodia de los hijos, el régimen de visitas a favor del cónyuge no custodio, la pensión de alimentos, el uso del domicilio conyugal, la posible pensión compensatoria y la liquidación de los bienes del matrimonio.

Una vez el otro cónyuge recibe la demanda, debe contestar a la misma y oponerse a todas las cuestiones con las que no esté de acuerdo. A partir de este momento2, se fijará por el Juzgado un día para el Juicio y, posteriormente, el Juez dictará la correspondiente Sentencia donde resolverá las peticiones de las partes.

Como es un tema muy amplio, el próximo martes hablaremos sobre las custodias y el uso del domicilio familiar.


1 Existe la posibilidad de la nulidad matrimonial.

2 Cabe la posibilidad de solicitar medidas provisionales para que se regule la situación de determinados aspectos (guardia y custodia de los hijos menores, régimen de visitas, atribución del uso del domicilio familiar, etcétera) mientras se tramita el procedimiento de separación o divorcio.