Legítima defensa e incidente de tráfico: no bajes del vehículo

Juan circula normalmente con su vehículo. De repente, un coche desde su izquierda, de forma brusca y sin advertirlo invade su carril. Juan es un conductor prudente y tiene tiempo de frenar.  El conductor imprudente detiene su vehículo con un frenazo que está a punto de provocar otra colisión, sale del vehículo y, entre insultos, se dirige hacia el vehículo de Juan, cuyo capó golpea repetidamente con el puño, mientras le dirige gestos amenazadores y le incita a que salga del vehículo, incluso golpeando el cristal con la mano.  Juan se plantea salir del coche, al fin y al cabo, tiene derecho a defenderse …

¿Creéis que Juan debería salir del coche? Si se genera una situación de violencia y Juan se defiende ¿estaría actuando en legítima defensa?

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La escena que planteamos no es inusual. Puede variar la intensidad del conflicto pero muchas personas conocen, o se han visto involucradas, en incidentes de tráfico o discusiones que dependiendo de las circunstancias pueden derivar incluso en situaciones de violencia.

En el momento en que Juan baje del vehículo, y aunque sólo responda a una agresión previa del otro conductor, probablemente se considere por el Juzgado que ha existido una “riña mutuamente aceptada”. El Tribunal Supremo ha entendido en muchas sentencias, entre ellas la reciente Sentencia 347/2015 de 11 de junio, que las personas que intervienen en peleas recíprocamente consentidas se convierten en agresores, y sus agresiones mutuas no están amparadas por la legítima defensa.

El hecho de bajar del vehículo sería interpretado por el Juzgado, en muchos casos, como la asunción y aceptación por parte de  Juan del resultado violento posterior que se produzca. Y la conducta previa del conductor imprudente (amenazas, actitud violenta, golpes, gritos, etc.), en realidad serían valorados en perjuicio de Juan, ya que hacían previsible un desenlace violento si éste finalmente bajaba del vehículo.

La Sentencia 232/2005 de la Audiencia Provincial de Córdoba dice en un caso similar:

“(…) asumiendo de esta forma con su salida del vehículo, la aceptación de cualquier desenlace violento de la situación, y en definitiva, aceptando de esa forma la riña que era del todo previsible en base a lo ya dicho. Y si bien, también es lo cierto que la doctrina jurisprudencial tiene proclamado que no es siempre exigible la fuga o huida de quien resulta ilegítimamente agredido y se defiende – en cuanto que de existir la huida del agredido, en tal caso no existiría la legitima defensa – , en este caso la agresión inicial de XXXX pudo perfectamente evitarse de no haber bajado el recurrente de su vehículo, con una clara aceptación de una riña que se preveía muy probable habida cuenta del tono del requerimiento y la actitud de XXXX”

 Por tanto, si en alguna ocasión  te ves envuelto en una situación parecida, piénsatelo dos veces antes de bajar del vehículo.

Si tienes alguna duda, puedes contactar con RIUSIMANS Abogados en Sant Andreu, Barcelona.